"- ¡Está nevando sobre el campo de trigo! - Exclama Natasha desde el umbral de la puerta.
Pequeños copos blancos surcan el cielo al compás del gélido viento que azota Rusia durante la estación más fría del año. Natasha corre a través de las landas cubiertas ahora, en su totalidad, por un manto blanco que anuncia frío, hambre y desesperación para muchos de los pequeños propietarios de las tierras vecinas. Al igual que ellos, Natasha deberá superar uno de los inviernos más fríos de la historia, sin un mísero trozo de pan que llevarse a la boca o sin una manta que la abrigue y proteja de las noches más violentas.
El campo de trigo. Y entonces Natasha lo ve. Está al fondo, confundiéndose con el pálido horizonte. Una pequeña lágrima resbala por su rostro, pero en seguida se congela con el roce de los copos. Nieva.
Sin siquiera ordenarlo, sus pies comienzan a avanzar entre el nevado campo, produciendo un crujido que bien podría resultar el de su corazón resquebrajándose.
La nieve cae con más firmeza, y últimamente las ocasiones de comer son tan limitadas que las posibilidades de alcanzarle son mínimas. Sin embargo, debe intentarlo. Es la última oportunidad.
- ¡Andrej! ¡Andrej!
La había visto, pero las pocas fuerzas que conservaba le habían impedido sortearla. Había visto la piedra, pero se había caído igual. El dolor del golpe la envió de nuevo a la realidad.
- ¡Andrej!
Era demasiado tarde. No podría oirla y mucho menos verla. Andrej montó el caballo y tras echar una última mirada a la granja de los padres de Natasha, comenzó a cabalgar directo al escuadrón.
Desplomada sobre el suelo, con la cara ardiendo por el contacto con el hielo y la nieve, y el tobillo torcido a causa del tropiezo; Natasha vió como Andrej desaparecía entre el níveo campo de trigo, para no regresar nunca más."
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