jueves, 28 de octubre de 2010

Veinte señoras se me caen encima

"Las mismas señoras del otro día, las mismas señoras de ayer, de la semana pasada... Las mismas señoras charlatanas y estiradas que siempre se esconden bajo la sombra de la parada del autobús. 

Siempre las mismas. Esas que buscan en un perro sin dueño, en un accidente trágico, en la chica que busca desesperada la tarjeta del autobús... una excusa para entablar una conversación vacía, sin sentido alguno, llena de nietos graduados en no-se-sabe-muy-bien-qué-carrera y parece-que-está-despejando.
Hoy las señoras siguen hablando, siguen criticando, creen que soy aquella niña que jugaba con su nieta, que ahora es dueña de la peluquería del barrio.
Hoy las veinte señoras se me han caído encima, por culpa de un frenazo del bus. Una encima de otra, como sucede cuando colocas veinte fichas de dominó en fila y empujas un poco la primera.
Tiene gracia, en 4 años creo que ha sido la primera vez que las he oído reir de verdad."

miércoles, 27 de octubre de 2010

Andrej

"- ¡Está nevando sobre el campo de trigo! - Exclama Natasha desde el umbral de la puerta. 

Pequeños copos blancos surcan el cielo al compás del gélido viento que azota Rusia durante la estación más fría del año. Natasha corre a través de las landas cubiertas ahora, en su totalidad, por un manto blanco que anuncia frío, hambre y desesperación para muchos de los pequeños propietarios de las tierras vecinas. Al igual que ellos, Natasha deberá superar uno de los inviernos más fríos de la historia, sin un mísero trozo de pan que llevarse a la boca o sin una manta que la abrigue y proteja de las noches más violentas. 
El campo de trigo. Y entonces Natasha lo ve. Está al fondo, confundiéndose con el pálido horizonte. Una pequeña lágrima resbala por su rostro, pero en seguida se congela con el roce de los copos. Nieva.
Sin siquiera ordenarlo, sus pies comienzan a avanzar entre el nevado campo, produciendo un crujido que bien podría resultar el de su corazón resquebrajándose.
La nieve cae con más firmeza, y últimamente las ocasiones de comer son tan limitadas que las posibilidades de alcanzarle son mínimas. Sin embargo, debe intentarlo. Es la última oportunidad.
- ¡Andrej! ¡Andrej!
La había visto, pero las pocas fuerzas que conservaba le habían impedido sortearla. Había visto la piedra, pero se había caído igual. El dolor del golpe la envió de nuevo a la realidad.
- ¡Andrej!
Era demasiado tarde. No podría oirla y mucho menos verla. Andrej montó el caballo y tras echar una última mirada a la granja de los padres de Natasha, comenzó a cabalgar directo al escuadrón.
Desplomada sobre el suelo, con la cara ardiendo por el contacto con el hielo y la nieve, y el tobillo torcido a causa del tropiezo; Natasha vió como Andrej desaparecía entre el níveo campo de trigo, para no regresar nunca más."

martes, 26 de octubre de 2010

Bell Buckle

"- ¡Mamá! ¡Mamá! ¿¡La has visto!? ¿¡La has visto!? -. Jack abrió la puerta de cristal que separaba el inmenso jardín del interior de la casa, y comenzó a correr a través de la hierba.

La noche era plácida y calurosa, de verano. Jack disfrutaba con el contacto del césped, que le producía una agradable sensación al tacto, y se empapaba de arriba abajo a causa de los aspersores que su madre aún no había desconectado.
Una carcajada de felicidad resonó en el prado. Jack frenó la carrera y se quitó la camisa llena de jirones que solía llevar puesta cuando él y su madre pasaban el fin de semana en la granja de Bell Buckle.

- ¡Jack! ¡Jack! ¡Vuelve! -. Elisabeth, su madre, encendió la luz del porche y confusa, observó cómo su hijo desaparecía en la noche, en dirección al bosque, bajo una lluvia artificial.
Sin embargo, no pudo evitar sonreir al verlo tan feliz.

Las pequeñas luciérnagas rodeaban a Jack mientras él saltaba y agitaba los brazos, intentando dar caza a los pequeños bichos con las manos. Cuando ya casi tenía una, dos brazos lo agarraron por detrás y lo elevaron a un metro del suelo.

- ¡Suéltame mamá! ¡Suéltame! -. Elisabeth agarraba fuertemente a su hijo mientras lo zarandeaba en el aire y se reía cariñosamente. Jack intentaba zafarse del abrazo de su madre, pero acabó cediendo, no había nada que hacer cuándo se trataba de mamá."